Fondos indexados en España: qué son, por qué los traspasos no tributan, fondos frente a ETF y cómo empezar con poco dinero
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Los fondos indexados se han convertido en la forma más popular de invertir a largo plazo para muchos ahorradores españoles. Son sencillos, baratos y diversificados. Además, en España tienen una ventaja fiscal muy importante que conviene conocer. La normativa fiscal cambia: consulta siempre la información actualizada de la Agencia Tributaria o de tu entidad.
Qué es un fondo indexado
Es un fondo de inversión que, en lugar de intentar batir al mercado eligiendo acciones, se limita a replicar un índice: por ejemplo, un índice mundial de miles de empresas, el S&P 500 o un índice de bonos. Ventajas:
Diversificación: con una sola compra tienes una pequeña parte de cientos o miles de empresas.
Costes bajos: al no haber un gestor eligiendo valores, las comisiones son muy inferiores a las de la mayoría de fondos tradicionales.
Sencillez: no hace falta seguir la bolsa a diario.
A largo plazo, la mayoría de fondos de gestión activa no consiguen batir a su índice después de comisiones.
La gran ventaja fiscal: los traspasos
En España puedes mover tu dinero de un fondo de inversión a otro (un traspaso) sin pagar impuestos en ese momento: solo tributas cuando reembolsas el dinero definitivamente. Esto permite cambiar de fondo, reequilibrar la cartera o pasar de acciones a bonos al acercarte a tu objetivo, sin que Hacienda se lleve una parte por el camino.
Cuando por fin vendes, la ganancia tributa en la base del ahorro del IRPF, con tipos por tramos según el importe de la ganancia.
Fondos indexados frente a ETF
Los ETF son fondos que cotizan en bolsa como una acción y suelen tener costes muy bajos. Sin embargo, para un inversor particular residente en España, los traspasos sin tributar no se aplican a los ETF: cada venta tributa. Por eso muchos ahorradores españoles prefieren los fondos indexados tradicionales para su cartera a largo plazo, y reservan los ETF para casos concretos.
Cómo empezar
1. Antes de invertir, ten un fondo de emergencia de varios meses de gastos en una cuenta remunerada o similar, y no tengas deudas caras.
2. Elige dónde: bancos, gestoras independientes, bancos online y plataformas especializadas ofrecen fondos indexados. Compara comisiones del fondo, de custodia y la variedad disponible.
3. Elige una cartera sencilla: por ejemplo, un fondo indexado de renta variable mundial, y, según tu perfil de riesgo y horizonte, una parte en un fondo de renta fija.
4. Programa aportaciones periódicas: invertir una cantidad fija cada mes, aunque sea pequeña, reduce el riesgo de entrar todo en un mal momento y crea el hábito.
Muchos fondos indexados permiten empezar con importes muy bajos.
Los riesgos
Los fondos de renta variable pueden caer mucho a corto plazo: caídas del 20 % o más ocurren de vez en cuando. Solo invierte dinero que no vayas a necesitar en varios años.
El riesgo de divisa: si inviertes en un índice mundial, parte de tus inversiones están en dólares y otras monedas.
No vendas por pánico en una caída: históricamente, quienes mantuvieron sus inversiones a largo plazo se recuperaron, aunque el pasado no garantiza el futuro.
Desconfía
De cualquiera que prometa rentabilidades altas y seguras, de los «chiringuitos financieros» que contactan por redes sociales o teléfono, y de las recomendaciones de «gurús». La CNMV publica advertencias sobre entidades no autorizadas: comprueba siempre que la entidad esté registrada antes de entregar tu dinero.