Jabón casero por proceso en frío: la sosa cáustica con seguridad, una receta básica de aceite de oliva y el curado
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Hacer jabón en casa con aceite de oliva es una tradición en muchos pueblos de España, donde durante generaciones se aprovechó el aceite usado para fabricar jabón de lavar. Hoy, el jabón artesanal con aceites de calidad es una afición muy popular. El proceso en frío da jabones suaves y duraderos, pero exige respetar unas normas de seguridad estrictas.
Cómo funciona
El jabón nace de una reacción química llamada saponificación: los aceites y grasas reaccionan con una base fuerte, el hidróxido de sodio o sosa cáustica, disuelta en agua. Bien hecho, en el jabón terminado no queda sosa libre. Por eso las cantidades deben calcularse con precisión.
La seguridad, lo primero
La sosa cáustica es muy corrosiva: quema la piel y puede causar daños graves en los ojos.
Usa siempre gafas de protección, guantes de nitrilo y manga larga.
Trabaja en un lugar ventilado, sin niños ni mascotas cerca.
Añade siempre la sosa al agua, nunca el agua a la sosa: al revés puede salpicar con violencia. La mezcla se calienta mucho y desprende vapores; no los respires.
Usa recipientes de acero inoxidable, vidrio resistente o plástico apto. Nunca aluminio, que reacciona con la sosa.
Ten vinagre a mano solo para limpiar superficies; si la sosa toca la piel o los ojos, lávate con abundante agua corriente durante varios minutos y busca atención médica si hace falta.
El material
Báscula de cocina precisa, al gramo.
Batidora de mano, que se reserva solo para hacer jabón.
Termómetro.
Moldes de silicona o una caja forrada.
Espátulas y recipientes dedicados exclusivamente al jabón.
Una receta básica
Una receta clásica de aceite de oliva, tipo jabón de Castilla, es sencilla para empezar. Pero no copies cantidades de cualquier sitio: introduce los aceites y el peso exacto en una calculadora de jabón en línea, que te dirá cuánta sosa y agua necesitas. Es habitual aplicar un pequeño «sobreengrasado», del 5 % aproximadamente, para que quede algo de aceite sin saponificar y el jabón sea más suave.
1. Pesa el agua y la sosa por separado. Vierte la sosa poco a poco en el agua, removiendo, y deja que se enfríe.
2. Pesa y templa ligeramente los aceites.
3. Cuando ambos estén a una temperatura parecida y tibia, vierte la lejía de sosa sobre los aceites.
4. Bate con la batidora a intervalos hasta alcanzar la «traza»: una textura como de natillas ligeras, en la que un hilo de mezcla deja marca en la superficie.
5. Si quieres, añade aceites esenciales aptos para uso cosmético, en las cantidades recomendadas.
6. Vierte en el molde, cúbrelo y deja reposar uno o dos días.
7. Desmolda con guantes y corta en pastillas.
El curado
El jabón recién hecho todavía no está listo. Deja las pastillas en un lugar seco y ventilado, sin que se toquen, durante al menos cuatro a seis semanas. En ese tiempo termina la saponificación, el jabón pierde agua y se vuelve más duro, suave y duradero. Los jabones de aceite de oliva puro mejoran incluso con un curado más largo.
Si quieres venderlo
Los jabones que se venden como cosméticos están sujetos a la normativa europea de productos cosméticos, que exige, entre otras cosas, una evaluación de seguridad y un etiquetado correcto. Infórmate antes de venderlos.