Tortugas de tierra en España: especies protegidas, documentación, el recinto exterior, la alimentación y la hibernación
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Las tortugas de tierra son mascotas muy longevas: pueden vivir varias décadas y, a menudo, sobreviven a sus dueños. En España, además, dos especies son autóctonas y están protegidas, lo que obliga a conocer bien las normas antes de tener una. La normativa varía según la comunidad autónoma; consulta siempre a los servicios de medio ambiente de tu comunidad.
Especies protegidas
La tortuga mediterránea y la tortuga mora viven en estado silvestre en algunas zonas de España y están protegidas.
Nunca recojas una tortuga del campo para llevarla a casa. Es ilegal y perjudica a unas poblaciones ya amenazadas.
Si tienes o compras una tortuga de estas especies o de otras protegidas por el convenio internacional CITES, debe tener un origen legal acreditado, normalmente con documentación de cría en cautividad. Guarda esos papeles.
Si encuentras una tortuga herida en el campo, avisa a los agentes medioambientales o a un centro de recuperación de fauna.
Un recinto exterior
Las tortugas de tierra necesitan espacio, sol y movimiento. Lo ideal es un recinto en el jardín o en una terraza amplia:
Bien cerrado: excavan y trepan más de lo que parece.
Con zonas de sol y de sombra, piedras, plantas y refugios.
Protegido de perros, ratas y aves.
Con un plato de agua poco profundo para beber y bañarse.
Una pecera o un terrario pequeño en un piso no es adecuado para una tortuga de tierra.
Luz y calor
Las tortugas necesitan radiación ultravioleta para formar bien el caparazón y los huesos. Al aire libre, el sol se la da. Si tienen que pasar tiempo en interior, necesitan lámparas UVB específicas y un punto de calor.
Alimentación
Son herbívoras. Su dieta debe basarse en hierbas silvestres y plantas: diente de león, llantén, trébol, malvas, hojas de achicoria.
La fruta, solo de forma ocasional: el exceso de azúcar les sienta mal.
Nada de carne, pienso para perros o gatos, lácteos ni pan.
Un aporte de calcio, por ejemplo hueso de sepia, ayuda al caparazón.
Si es posible, deja que pasten en su recinto.
La hibernación
Las tortugas mediterráneas hibernan en la naturaleza, y en cautividad también deben hacerlo si están sanas.
Solo deben hibernar tortugas sanas y con buen peso. Una revisión veterinaria en otoño es recomendable.
Necesitan un lugar fresco, sin heladas, con temperaturas bajas y estables, y un sustrato húmedo para enterrarse.
Pésalas de vez en cuando durante la hibernación.
Infórmate bien sobre la duración adecuada según la especie y la edad, porque hibernar mal puede ser peligroso.
Señales de alarma
Acude a un veterinario especialista en reptiles si observas falta de apetito fuera de la hibernación, ojos o nariz con mucosidad, respiración ruidosa, zonas blandas o deformadas en el caparazón o diarrea. Y lávate las manos después de tocarlas: los reptiles pueden transmitir salmonela.