Churros con chocolate: la churrería de siempre, churros y porras, cómo hacerlos en casa con churrera, freír sin peligro y un chocolate a la taza espeso
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Pocos desayunos son tan españoles como unos churros recién hechos mojados en chocolate caliente. Se toman los domingos por la mañana, en las fiestas del pueblo, el día de Año Nuevo y, en Madrid, también de madrugada al volver de una noche de fiesta. Esta guía explica qué pedir en la churrería y cómo hacerlos en casa sin riesgos.
Churros, porras y demás
Churros: finos, con estrías, en forma de lazo o de bastón, crujientes por fuera.
Porras: más gruesas y esponjosas, muy típicas de Madrid. La masa lleva a veces un poco de levadura o bicarbonato.
En cada región cambian los nombres y las formas: en Andalucía se habla de «tejeringos» y en algunos sitios se hacen en grandes espirales que se cortan con tijeras.
En Hispanoamérica hay churros rellenos de dulce de leche o cajeta.
En la churrería
Lo clásico es pedir una ración de churros o porras con una taza de chocolate. También se toman con café con leche.
El chocolate a la taza es espeso, para mojar, y no se parece al cacao soluble.
Las churrerías más famosas tienen colas los domingos y festivos. Ir temprano es la mejor estrategia.
Los churros se comen recién hechos: fríos pierden la gracia.
Hacer churros en casa
Ingredientes para unas cuatro personas:
250 g de harina de trigo;
250 ml de agua;
una pizca de sal;
aceite de girasol u oliva suave para freír;
azúcar para espolvorear, si se quiere.
1. Pon el agua con la sal a hervir.
2. Retira del fuego, echa la harina de golpe y remueve con energía con una cuchara de madera hasta tener una masa lisa, sin grumos. Será espesa.
3. Deja templar unos minutos y mete la masa en una churrera o en una manga pastelera fuerte con boquilla de estrella. Las estrías ayudan a que se frían de forma uniforme.
4. Calienta abundante aceite a unos 180 °C. Si no tienes termómetro, echa un trocito de masa: debe subir enseguida rodeado de burbujas.
5. Forma los churros directamente sobre el aceite, cortando con unas tijeras, o en lazos sobre papel de horno para deslizarlos.
6. Fríe pocos a la vez, dándoles la vuelta, hasta que estén dorados. Escúrrelos sobre papel absorbente.
Freír sin peligro
No dejes nunca el aceite caliente sin vigilancia y mantén a los niños lejos de la cocina.
Usa una cazuela honda, llena solo hasta la mitad como máximo.
Desliza la masa con cuidado, sin dejarla caer desde lo alto, para que no salpique.
Si el aceite empieza a humear, baja el fuego: está demasiado caliente.
Si se prende fuego, apaga la llama, tapa la cazuela con una tapa o un paño húmedo y no la muevas. Nunca eches agua.
Deja enfriar el aceite antes de colarlo y llévalo a un punto limpio; no lo tires por el fregadero.
Chocolate a la taza espeso
Para cuatro tazas: 500 ml de leche, 150 g de chocolate negro para fundir, 2 cucharadas de azúcar y 1 cucharada colmada de maicena.
Disuelve la maicena en un poco de leche fría. Calienta el resto de la leche con el chocolate troceado y el azúcar, removiendo hasta que se funda.
Añade la maicena y sigue removiendo a fuego suave unos minutos hasta que espese y cubra la cuchara.
Para terminar
Los churros no se guardan bien. Haz solo los que vayáis a comer y disfrútalos calientes, en buena compañía.