Gambas al ajillo: cazuela de barro, ajo laminado, guindilla, el punto del aceite y pan para mojar
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Las gambas al ajillo son una de las tapas más pedidas de España: gambas peladas que se cocinan en pocos segundos en aceite de oliva muy caliente con ajo y guindilla, y que llegan a la mesa todavía chisporroteando en su cazuelita de barro. Lo mejor, para muchos, es mojar pan en ese aceite.
Ingredientes (2 cazuelitas)
300 g de gambas o langostinos crudos, pelados (se pueden dejar con la cola);
5 o 6 dientes de ajo;
1 o 2 guindillas secas (cayena);
125 ml de aceite de oliva virgen extra;
sal en escamas;
perejil fresco picado;
un chorrito de vino blanco o de brandy (opcional).
Preparación
1. Si las gambas están congeladas, descongélalas en la nevera y sécalas muy bien con papel de cocina. El agua hace que el aceite salte.
2. Pela y lamina los ajos finos. Trocea la guindilla.
3. Calienta el aceite en la cazuela de barro (o en una sartén pequeña) a fuego medio con los ajos y la guindilla. El ajo tiene que dorarse poco a poco, sin quemarse: si se quema, amarga.
4. Cuando el ajo empiece a tomar color, sube el fuego y añade las gambas con un poco de sal.
5. Remueve y cuenta un minuto o dos: en cuanto cambien de color y se curven, están. Si cocinas de más, quedan duras.
6. Si quieres, añade el chorrito de vino o brandy y deja que se evapore unos segundos.
7. Espolvorea perejil y sirve inmediatamente.
La cazuela de barro
Conserva el calor y mantiene el aceite hirviendo cuando llega a la mesa. Antes de usar una cazuela nueva, déjala en remojo en agua unas horas y caliéntala siempre poco a poco para que no se agriete.
Avisa en la mesa: el aceite y la cazuela queman mucho.
Qué gamba usar
Gamba blanca o roja, o langostino. Cuanto más fresca, mejor; las congeladas de buena calidad funcionan bien.
Las cabezas y cáscaras sirven para hacer un caldo para un arroz.
Con qué acompañar
Pan del día para mojar, una ensalada y un vino blanco frío. También se puede mezclar el aceite sobrante con espaguetis al día siguiente.