Cómo quitar el óxido: vinagre, bicarbonato y limón, lija y cepillo, convertidor y cómo evitar que vuelva
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«Cómo quitar el óxido» es de las dudas domésticas más buscadas: herramientas olvidadas en el trastero, la barandilla del balcón, un cuchillo con manchas o los tornillos de la bici. El método depende de cuánto óxido haya y de qué pieza sea.
Antes de empezar
Guantes y, si vas a lijar, gafas y mascarilla.
Limpia primero la grasa y la suciedad con agua y jabón y seca bien.
Prueba cualquier producto en una zona escondida, sobre todo en piezas cromadas o pintadas.
Óxido ligero: productos de casa
Vinagre blanco: sumerge las piezas pequeñas (tornillos, llaves, herramientas) en vinagre de limpieza o de cocina durante unas horas o toda la noche. Después frota con un estropajo o un cepillo de alambre, aclara con agua y seca enseguida. No las dejes días: el ácido termina atacando el metal.
Bicarbonato: haz una pasta con bicarbonato y un poco de agua, extiéndela sobre la mancha, deja actuar una hora y frota. Va bien en cuchillos y utensilios de cocina.
Limón y sal: espolvorea sal sobre la mancha, exprime limón encima, espera dos horas y frota. Útil en manchas pequeñas.
Patata y jabón de platos: un truco antiguo para sartenes de hierro; el ácido oxálico de la patata ayuda con el óxido superficial.
Óxido grueso: trabajo mecánico
Cepillo de alambre o lana de acero para soltar las capas sueltas.
Papel de lija, empezando con grano grueso (80–120) y terminando con fino (240 o más).
En superficies grandes, como rejas o muebles de jardín, un cepillo de copa en un taladro ahorra mucho esfuerzo.
Productos específicos
Desoxidantes en gel o líquido: disuelven el óxido; sigue las instrucciones y aclara bien.
Convertidor de óxido: transforma el óxido que queda en una capa estable sobre la que se puede pintar. Es la mejor opción para rejas y barandillas que no se pueden lijar del todo.
Aflojatodo en spray para tornillos y tuercas agarrotados por el óxido: aplica, espera unos minutos y vuelve a intentarlo.
Después: proteger para que no vuelva
Seca siempre por completo: el óxido aparece con agua y oxígeno.
Herramientas: una capa fina de aceite antes de guardarlas.
Hierro y acero exteriores: imprimación antioxidante y luego pintura, o esmalte directo sobre óxido.
Sartenes de hierro: secarlas al fuego y untarlas con unas gotas de aceite.
Guarda las herramientas en un sitio seco; en el trastero, unas bolsitas de gel de sílice ayudan.
Cuándo no merece la pena
Si el óxido ha atravesado el metal, si una pieza de seguridad (frenos, cadena, anclajes) está muy corroída, o si es una herramienta barata, es mejor sustituirla.