Peñíscola: el castillo del Papa Luna, el casco antiguo sobre la roca, la Sierra de Irta y las playas
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Peñíscola, en la costa norte de Castellón, es una ciudad amurallada sobre un peñón que entra en el mar, unido a tierra por un istmo de arena. En lo alto está el castillo templario que fue residencia del Papa Luna, Benedicto XIII, durante el Cisma de Occidente. A un lado y otro se abren largas playas y, al sur, la Sierra de Irta, uno de los tramos de costa sin urbanizar más largos del Mediterráneo español.
Cómo llegar
En tren hasta la estación de Benicarló-Peñíscola y desde allí en autobús o taxi, a pocos kilómetros.
En coche, por la AP-7 o la N-340; el aeropuerto más cercano es el de Castellón, y también se llega desde Valencia o Barcelona.
En verano, aparcar cerca del casco antiguo es difícil: mejor los aparcamientos de la zona de playa y subir caminando.
El casco antiguo
Calles estrechas de casas blancas dentro de las murallas, con miradores sobre el mar.
El Bufador, una grieta en la roca por la que el mar sopla con fuerza los días de temporal.
El Parque de Artillería, jardines y baterías junto a la muralla.
El castillo del Papa Luna
Construido por los templarios entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, y adaptado por Benedicto XIII como sede papal.
Se visita con entrada; desde las terrazas se ve toda la costa.
El castillo y la ciudad han servido de escenario a películas y series, desde «El Cid» hasta producciones recientes.
Sierra de Irta
Parque natural con senderos entre Peñíscola y Alcossebre, calas de piedra, torres vigía y un faro.
La ruta costera puede hacerse a pie o en bicicleta por pistas de tierra. Llevar agua: no hay servicios en el recorrido.
Playas
Playa Norte, larga y de arena, junto al paseo marítimo.
Playa Sur, más pequeña, al pie del casco antiguo, con el puerto pesquero al lado.
Consejos
Ver la puesta de sol desde las murallas.
Probar el arroz y el pescado de la lonja en los restaurantes del puerto.
Fuera de julio y agosto la ciudad es mucho más tranquila.