Santillana del Mar: la villa medieval de Cantabria, la Colegiata, la cueva de Altamira y Comillas

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Santillana del Mar, en Cantabria, es una de las villas medievales mejor conservadas de España. Se dice de ella que es «la villa de las tres mentiras»: ni es santa, ni es llana, ni tiene mar (la costa queda a unos kilómetros). A dos pasos están la cueva de Altamira y su museo, lo que la convierte en una parada casi obligada en cualquier viaje por la cornisa cantábrica. Cómo llegar Está a unos 30 km de Santander y a unos 10 km de Torrelavega, la ciudad con tren más cercana. En coche es lo más cómodo; también hay autobuses desde Santander y Torrelavega. El casco histórico es peatonal: se aparca en los aparcamientos de la entrada. Qué ver en la villa Las calles empedradas, las casonas de piedra con escudos y los balcones de madera llenos de flores. La Colegiata de Santa Juliana, una de las joyas del románico de Cantabria, con su claustro de capiteles labrados. La plaza Mayor, con la Torre del Merino y la Torre de Don Borja. Los conventos y algunas casas palacio que hoy son museos o salas de exposiciones. La cueva de Altamira A unos dos kilómetros del pueblo está el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. La cueva original, con sus famosos bisontes pintados hace miles de años, está cerrada al público general para protegerla, y solo se permite un número muy reducido de visitas controladas, por sorteo. Lo que sí se visita es la Neocueva, una reproducción fiel de la cueva tal como era, y el museo, que explica la vida en el Paleolítico. Conviene consultar horarios y entradas en la web oficial del museo. Comer y probar Los sobaos y las quesadas pasiegas, los dulces más típicos de Cantabria. En muchas tiendas del casco antiguo se ofrece el clásico vaso de leche con bizcocho o sobao. El cocido montañés y las anchoas de la costa, en los restaurantes de la zona. Alrededores Comillas, a unos 15 km, con El Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano y la Universidad Pontificia. Las playas de Suances y de Santillana (Santa Justa, con su ermita entre rocas). El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, algo más lejos, hacia Santander. Consejos En verano y en puentes se llena: mejor ir a primera hora o al atardecer, cuando se van los grupos. El empedrado es irregular: calzado cómodo. Lleva algo de abrigo y paraguas incluso en verano: es la costa cantábrica.

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